Historia de los Programas Sociales a través de sus indicadores

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Imaginemos que a una persona le regalan el cuento de la Cenicienta pero únicamente contiene la parte donde acude a una gran fiesta y pierde una zapatilla. El lector estaría leyendo sólo una parte de la historia y no sabría quién la invitó a la fiesta, de dónde es ella, qué va pasar después o cuál es su relación con otros personajes o aspectos del final del cuento.

Cuando no se narra la historia completa se omite información importante para el entendimiento de lo que sucede en el periodo actual.

Los programas sociales también tienen una historia que contar, varios de ellos llevan décadas de existencia, en la cual, han acumulado información basta pero no siempre está a disposición. Una forma práctica de cómo se cuenta la historia de un programa social es a través de sus indicadores.

Los indicadores nos permiten conocer el desempeño del programa. Si los indicadores cambian constantemente no se podría comparar el desempeño del indicador a lo largo del tiempo. Por ejemplo, si quisiéramos saber el desempeño de un programa a lo largo de la presente administración (2013-2016) pero se observa que cada año ha cambiado sus indicadores solamente tendríamos pequeñas partes de su historia pero no una historia completa.

Para conocer qué tanto de la historia de los programas se cuenta a través de sus indicadores, se hizo una simplificación[1] al calcular un porcentaje considerando los datos anuales históricos promedio de los indicadores tanto de su objetivo principal (Propósito) como de los bienes y servicios que entrega (Componentes) de los programas respecto a los años que van de la presente administración (2013-2016).  A continuación se presentan la fórmula de cálculo del indicador:

Donde: POHA es Porcentaje de Observaciones Históricas respecto a la presente Administración.

El indicador muestra cuántas observaciones anuales tienen en promedio los indicadores del programa respecto a los años transcurridos de la presente administración, en este caso, 4 (del 2013 al 2016). Supongamos que los indicadores de un programa tienen en promedio 3 observaciones anuales históricas, por lo tanto el programa, a través de sus indicadores actuales, podría contar solo el 75% de su historia en esta administración. Los programas fueron clasificados en las siguientes categorías de acuerdo con los resultados del indicador:

Figura 1. Clasificación POHA

Para este análisis fueron considerados 127 programas y acciones sociales, los cuales llevan en operación más de un año. En promedio los programas de esta administración cuentan con 2 observaciones anuales históricas por programa; es decir, la mayoría de los programas sólo cuentan con observaciones en 2015 y 2016, por lo tanto aún no se tiene visible y ordenada la información de todos los indicadores de los programa sociales.

A pesar de eso, algunos programas han mantenido sus indicadores en el tiempo. Por ejemplo, el Programa Liconsa (Abasto Social de Leche a cargo de Liconsa, S.A. de C.V.) tiene en promedio 4.1 observaciones históricas; es decir, estos datos son suficientes para describir la historia a lo largo de la actual administración y un poco más.

En la Gráfica 1 se muestra el porcentaje de programas por clasificación POHA.

Gráfica 1. Clasificación de programas según su promedio de observaciones respecto a la administración por dependencia

La gráfica anterior muestra la categorización de los programas en relación con qué tanta historia pueden contar a través de sus indicadores en la presente administración; los principales resultados observados son:

  • Solamente 13 programas se encuentran en clasificación “Destacado”, de los cuales 11 cuentan su historia desde antes de la administración (más de 4 observaciones).
  • La SEP (Secretaría de Educación Pública) cuenta en promedio el 54% de su historia en la actual administración a través de sus indicadores.
  • La totalidad de programas de SEDATU (Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano) se encuentra en clasificación “Oportunidad de mejora” al tener, en promedio, una sola observación para los 4 años completos que van de la administración 2013-2016.
  • El programa Seguro Médico Siglo XXI es de aquellos que cuentan con mayor historia a través de sus indicadores, ya que tienen datos desde 2009, por lo tanto cuenta con la historia completa de la administración y 88% más. Es un buen ejemplo al reportar el avance en sus indicadores.

Si quieres conocer más acerca de los resultados la Permanencia de los indicadores consulta la siguiente liga:

http://www.coneval.org.mx/coordinacion/Documents/monitoreo/informes/Permanencia/Diagnostico_Permanencia_Indicadores_2016.pdf

Firma de convenio de coordinación CONEVAL y gobierno de Colima 2017

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Convenio de Coordinación

Con la finalidad de contribuir a la creación y uso de elementos de monitoreo y evaluación de la política social en las entidades federativas, el CONEVAL y el Gobierno del estado de Colima firmaron un Convenio de Coordinación mediante el cual este Consejo asesorará en el diseño y aplicación del modelo de monitoreo y evaluación que desarrolle el estado tanto para su política y programas sociales como para sus municipios, asimismo contribuirá en la formación de recursos humanos para impulsar el análisis de la pobreza, el monitoreo y la evaluación estatal. http://bit.ly/2uc4riQ

25 años de Política Social (y Económica)

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Gonzalo Hernández Licona, Secretario Ejecutivo del CONEVAL
@GHLicona

Hay al menos dos señales de éxito en una sociedad: a) cuánto valor agregado (económico, político y social) se genera y b) que todos tengan oportunidades similares de participar en lo primero. El segundo punto no sólo es por justicia social. La eficiencia en la generación del valor agregado, como el PIB, se ve afectada cuando hay muy pocos participantes en la sociedad.

¿Qué hacer para cumplir con ambos elementos?

  1. Generar condiciones para que todos puedan participar: desarrollo de infraestructura, castigar discriminación y exclusión, castigar monopolios, eliminar el capitalismo de cuates, fomentar la participación de todos los grupos, tener eficientes sistemas financieros, promover estabilidad económica, fomentar la protección de los derechos de todos.
  2. Brindar las herramientas necesarias para que la población en desventaja tenga oportunidades similares a las de cualquier persona para participar en alguna actividad.

Si tuviéramos que dividir el trabajo, a la política social (Secretaría de Salud, Educación, Conapred, CNDH, Sedesol, Sedatu) le tocaría asegurarse que los hogares tengan suficientes capacidades educativas, de salud, financieras, alimentarias, de protección contra la discriminación y la exclusión, parar igualar las oportunidades de todos en la sociedad diversa con que contamos. Ni más ni menos cumplir la Constitución en materia de acceso efectivo a los derechos.

A la política económica le tocaría generar condiciones para que existan oportunidades y empleos. Aquí intervienen la Secretaría de Economía, Hacienda, Sagarpa (en su versión productiva), Trabajo, el Banco de México, Cofece, la banca de desarrollo.

¿Hemos cumplido con lo anterior en 25 años? Usted juzgue el ámbito económico: Entre 1992 y 2016 el PIB por persona ha tenido un crecimiento promedio anual de sólo 1.1% (en Corea del Sur, Chile y Brasil ha sido de 4.1, 3.5, y 1.5 por ciento, respectivamente).

En cuanto a la política social, la cobertura de servicios básicos se ha incrementado, como lo muestra el Cuadro 1, especialmente para los hogares más pobres. Pero también existen problemas importantes: a) la calidad de los servicios educativos y de salud es precaria para la población con menos ingresos, b) en 2017 se contabilizan cerca de 5,500 programas sociales en todo el país, muchos de los cuales no muestran impacto positivo en la sociedad, c) se han generado apoyos diferenciados para población formal e informal, fragmentando la política social y d) hay brechas enormes en grupos sociales concretos.

En este último punto, por ejemplo, mientras en 2014 el 45.9% de los adultos mayores eran pobres en el país, el 75.5% de adultos mayores que eran mujeres indígenas estaba en pobreza. En materia de género siguen existiendo brechas muy grandes: la participación de mujeres en los congresos de Querétaro, Coahuila, Nuevo León y Puebla, es de sólo 8, 12, 14 y 14.6 por ciento respectivamente.

Cuadro 1: Veinticinco años de evolución de las carencias sociales, México, 1990-2015

Es decir, hemos tenido en 25 años una muy pobre generación de valor económico; sí hemos mejorado coberturas básicas, especialmente para los hogares más pobres, pero estamos todavía muy lejos de que todos los grupos sociales tengan oportunidades similares de participación económica, política y social.

Lo anterior se refleja en dos resultados mixtos en materia de pobreza: a) la pobreza, que es la consecuencia de la política económica más la política social, no ha cambiado en 25 años (53.1% en 1992 y 53.2% en 2014); b) la pobreza extrema ha disminuido debido a la acción focalizada de algunos programas en los hogares más pobres (11.3% en 2010 y 9.5% en 2014).

Para mejorar estos resultados, en los siguientes 25 años será imperativo tener un crecimiento económico por arriba del 5%. Se requiere también tomar como hilo conductor el acceso efectivo a los derechos, y tener una estrategia de inclusión plena que distribuya mejor el poder entre los diferentes grupos sociales. Lo anterior es una mejor estrategia que simplemente hacer entregas a beneficiarios, lo cual se presta a ocurrencias y a favorecer apoyos políticos.

Una sociedad que produce poco valor agregado, y éste es generado por relativamente pocas personas, no es muy exitosa: no es ni justa ni eficiente.

LA EVOLUCIÓN DEL INGRESO DE LOS HOGARES MEXICANOS EN LOS ÚLTIMOS 25 AÑOS

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Recientemente el CONEVAL dio a conocer la evolución del ingreso laboral hasta los primeros meses de este año, junto con la evolución de otros indicadores económicos de corto plazo, los cuales tienen una relación importante con las expectativas sobre el componente fundamental del bienestar económico de familias mexicanas: el ingreso total del hogar.

Evolución del ingreso total per cápita mensual en términos reales, 1992-2014

(Pesos de agosto de 2014)

 

 * Dato estimado por CONEVAL para 2016, el cual se calculó al aplicar el aumento en el ingreso laboral real reportado entre los II Trimestres de 2014 y 2016 en la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), de aproximadamente 5.1%. El INEGI dará a conocer oficialmente el ingreso de 2016 en el mes de agosto de 2017.Fuente: elaborado por CONEVAL con datos de la ENIGH y la ENOE.

De acuerdo con la Ley General de Desarrollo Social, el ingreso es una de las variables consideradas para la medición de la pobreza. Ocupa un lugar importante en la metodología multidimensional de la medición de la pobreza en nuestro país y explica en buena parte su comportamiento en los últimos años.

Las familias mexicanas tienen diferentes fuentes de ingresos, la principal es la remuneración al trabajo que ocupa alrededor del 70 por ciento del ingreso total de los hogares. Adicional al ingreso laboral existen las remesas, las transferencias por programas sociales, becas, pensiones, etc. Estas fuentes complementan el ingreso total de los hogares.

La gráfica muestra la evolución del ingreso promedio de los hogares en los últimos 25 años. Se observa una fuerte reducción del ingreso a raíz de la crisis económica de 1994, posteriormente una recuperación entre 1996 y 2006. Pero a partir de 2006 el ingreso ha fluctuado sin que se observe alguna recuperación general en estos últimos diez años. De hecho la estimación preliminar[1] del ingreso en 2016, a partir de la evolución del ingreso laboral reportado en la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, es menor que en 2006, incluso ligeramente menor que en 2012, pero mayor que en 2014.

¿Qué se necesita para que aumente el ingreso de las familias?

La respuesta es compleja, pero existe consenso al menos en dos aspectos: 1) se requiere un mayor crecimiento económico (a partir del crecimiento de la productividad) y 2) una mejor distribución del ingreso; es decir: mayor participación de todos los mexicanos en la generación del producto nacional y que exista menor desigualdad.

Tener cifras comparables del ingreso entre 1992 y 2016 nos permite observar cómo el ingreso sigue el comportamiento cíclico del crecimiento económico. Se puede apreciar que el ingreso disminuye en el periodo de la crisis de mediados de los años noventa; a partir de ahí se ve un claro periodo de recuperación que llega hasta el año 2006, que coincide con la recuperación económica del país.

Después de 2006, el ingreso muestra un comportamiento errático al disminuir durante dos bienios consecutivos (2006-2010), se recupera entre 2010 y 2012 y vuelve a disminuir hacia 2014. Durante este periodo, de 2010 a 2014, el Producto Interno Bruto (PIB) per cápita promedió tasas de crecimiento menores a 2 puntos porcentuales. No es posible esperar un crecimiento del ingreso de los hogares de manera significativa si no hay un crecimiento importante de la economía.

Tasa de crecimiento del PIB per cápita vs. Tasa de crecimiento del ingreso per cápita, 1992-2014

 

Fuente: elaborado por CONEVAL con datos de la ENIGH y del Banco Mundial.

Las tasas de crecimiento tanto del PIB como del ingreso de esta gráfica son bienales.

Para incrementar el ingreso de los hogares mexicanos, así como el crecimiento económico del país en los siguientes 25 años, será necesario incrementar la inversión pública y privada, mejorar la calidad educativa, eliminar distorsiones que favorecen la informalidad y que reducen la productividad, así como lograr que todos los grupos sociales puedan participar en igualdad de circunstancias en actividades económicas y sociales. Ojalá que éstas sean el tipo de propuestas que se escuchen en el siguiente periodo electoral.

[1] Dato estimado por CONEVAL para 2016, el cual se calculó al aplicar el aumento en el ingreso laboral real reportado entre los II Trimestres de 2014 y 2016 en la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), de aproximadamente 5.1%.

El INEGI dará a conocer oficialmente el ingreso de 2016 en el mes de agosto de 2017.

 

​EVOLUCIÓN DE LAS ​LÍNEAS DE BIENESTAR Y DE LA CANASTA ALIMENTARIA​ JUNIO 2017

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LÍNEAS DE BIENESTAR Y DE LA CANASTA ALIMENTARIA A JUNIO 2017

El valor de la canasta alimentaria (Línea de Bienestar Mínimo) urbana pasó de $1,322.61 (junio 2016) a $1,422.25 (junio 2017) con un incrementó 7.53%, mientras que el valor de la canasta alimentaria (Línea de Bienestar Mínimo) rural pasó de $937.96 (junio 2016) a $1,014.15 (junio 2017) con un incrementó 8.12% http://ow.ly/YbJRU